Más de 30 años cogiendo el teléfono a cualquier hora
Somos una funeraria familiar de Jódar. Con los años hemos ido ampliando instalaciones y servicios, y hoy tenemos dos tanatorios propios. El trabajo sigue siendo el mismo: estar cuando nos necesitan.
Una casa de aquí
En un pueblo, a una funeraria no se la elige por un anuncio. Se la elige porque atendió bien a un vecino, a un primo, a la familia de un amigo. Llevamos tres décadas ganándonos esa confianza de casa en casa.
Hemos visto cambiar casi todo: los edificios, los trámites, las costumbres de los velatorios. Por eso abrimos un tanatorio nuevo dentro del pueblo y seguimos cuidando el de la carretera, para que cada familia tenga el sitio que necesita.
Lo que no ha cambiado es lo esencial. Cuando alguien nos llama, sabe que al otro lado hay una persona que va a escuchar, a explicar y a ocuparse de todo con el mismo cuidado que pondría con los suyos.
Cómo trabajamos
Contestamos nosotros. Cuando llamáis, os atiende alguien de la casa que conoce el pueblo y que se va a hacer cargo. No hay centralitas ni esperas, ni de día ni de madrugada.
Explicamos antes de decidir. Qué es obligatorio, qué es costumbre y qué es opcional. Con palabras sencillas y sin prisas, para que cada decisión sea vuestra.
Respetamos cada forma de despedirse. Con misa o sin ella, con muchas visitas o en la intimidad, con las costumbres de siempre o de otra manera. Lo que la familia quiera.
Cuidamos lo pequeño. La temperatura de la sala, que no falte café, que las flores lleguen a tiempo, que los mayores tengan dónde sentarse. Son detalles, pero se notan.
Podéis llamarnos ahora mismo.
Contesta una persona del equipo, a cualquier hora y cualquier día del año. Contadnos qué ha pasado y dónde estáis, y os diremos qué hacer a continuación.





